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Evaluación del Programa Formación en el Puesto de Trabajo

Cuando un programa de formación funciona, en la práctica, como un subsidio a la contratación. Y cómo la evidencia lo demostró.

Mandante
SENCE — Unidad de Estudios
Año
2021
Alcance
Convocatorias 2019 y 2020

El contexto

Dos líneas, un mismo propósito

El Programa Formación en el Puesto de Trabajo (FPT) busca aumentar la inserción laboral de dos grupos con dificultades de acceso al empleo: personas de 60 años o más —la línea Experiencia Mayor— y jóvenes desocupados —la línea Aprendices.

Ambas comparten dos componentes: una bonificación por contratación —hasta un 60% de un ingreso mínimo en Experiencia Mayor, un 50% en Aprendices— y un aporte de hasta 400.000 pesos para capacitación por persona contratada. Es la capacitación la que distingue al FPT de un subsidio al empleo. Al menos sobre el papel.

El encargo

Evaluar la gestión, la implementación y los resultados

SENCE licitó una evaluación de las convocatorias 2019 y 2020 con el propósito de considerar mejoras en el diseño y la gestión. El objetivo iba más allá de medir cumplimiento: evaluar el programa desde la perspectiva de los distintos actores que lo ejecutan y levantar las trayectorias sociolaborales de quienes egresaron de él.

Adoptamos un diseño mixto: los registros administrativos del Programa para el análisis cuantitativo, y 239 entrevistas a participantes, trabajadores, empresas, proveedores de capacitación, encargados regionales de SENCE y expertos para el cualitativo.

Los efectos

Lo que el Programa deja, más allá del empleo

La inserción laboral no se agota en conseguir un contrato. Analizamos las trayectorias en tres dimensiones —laboral, formativa y personal-social— y ahí aparecieron los efectos menos visibles y más valiosos.

Entre los jóvenes aprendices, para muchos la primera experiencia laboral formal, el paso por el Programa dejó hábitos de trabajo en equipo, disciplina y organización del tiempo, con el maestro guía como referente. Y algo más: contribuyó a reconfigurar su red social, revirtiendo percepciones de baja valoración personal.

En Experiencia Mayor el efecto sobre las redes fue limitado —microempresas con pocos compañeros, cargos aislados como los guardias, barreras generacionales—, pero sí mejoró la autoestima de quienes se reincorporaban tras largas ausencias del mercado laboral, sobre todo mujeres.

El resultado

Un diagnóstico que identificó el error de focalización que desfigura el Programa, y seis recomendaciones para corregirlo.

2Líneas evaluadas
239Entrevistas
2Convocatorias analizadas

Las recomendaciones

Seis propuestas para recuperar el propósito formativo

La recomendación de fondo reencuadra el Programa: dejar de mirar solo al trabajador e incorporar a la empresa como sujeto de la intervención, orientándola hacia el concepto de Empresa Formadora.

01

Ampliar el propósito del Programa hacia el concepto de Empresa Formadora, incorporando a las empresas como sujeto de la intervención.

02

Priorizar en Experiencia Mayor a las empresas que realmente necesitan formar a sus trabajadores, por el rubro en que operan.

03

Generar incentivos para incorporar nuevos OTEC, explorando el pago directo desde SENCE al organismo capacitador.

04

Abrir una postulación conjunta o asociativa para MIPES, a través de gremios u organizaciones intermedias.

05

Transversalizar las habilidades blandas en los cursos: es el principal déficit de los jóvenes, no el técnico.

06

Crear la figura del mentor en Experiencia Mayor, equivalente al maestro guía de Aprendices.

Por qué importa

Evaluar es mirar los incentivos, no los indicadores

Un programa puede cumplir sus metas de cobertura y, al mismo tiempo, estar produciendo algo distinto de lo que declara. El FPT colocaba personas en empresas; la pregunta era si además las formaba.

La respuesta no estaba en los registros, sino en las motivaciones de quienes participan: por qué una empresa postula, por qué un OTEC se acerca a las micro y pequeñas empresas, por qué un trabajador acepta. Ese es el tipo de lectura que exige escuchar a todos los actores de la cadena —y es también el punto donde una evaluación deja de describir y empieza a servir para decidir.